Los Hombres y la CI


A pesar de que la CI puede afectar a mujeres, hombres, niñas y niños, tradicionalmente se ha considerado como una enfermedad de las mujeres. En el caso de ambos sexos, muchos de los desafíos son similares, aún los relacionados con la incomodidad durante los encuentros sexuales.

Pero los hombres con CI enfrentan desafíos específicos. Frecuentemente, la CI no llega a diagnosticarse en hombres debido a que se da más frecuentemente en mujeres, y sus síntomas se confunden con los de otras condiciones experimentadas más comúnmente por hombres. Además, los hombres se enfrentan a obstáculos específicos en lo relacionado con el control del dolor.  

Los síntomas de la cistitis intersticial en hombres son similares a los experimentados por mujeres: dolor pélvico, urgencia y frecuencia urinaria. Pero dichos síntomas se confunden con afecciones que son más comunes en hombres, especialmente la prostatitis crónica/síndrome de dolor pélvico crónico (CP/CPPS), así como infecciones prostáticas y del tracto urinario e hiperplasia prostática benigna o agrandamiento de próstata.

CP/CPPS y CI

CP/CPPS es un término reciente utilizado para describir lo que solía llamarse prostatodinia o prostatitis crónica no bacterial.  

Algunos investigadores creen que CP/CPPS y CI podrían en realidad ser la misma afección, o que por lo menos un porcentaje significativo de los hombres diagnosticados con CP/CPPS tengan CI.  Por otro lado, los resultados de estudios del factor antiproliferativo marcador de orina para CI (AFP) mostraron diferencias. Los hombres con un diagnóstico definitivo de CI tenían APF y los hombres con CP/CPPS no la tenían, pero cierta cantidad de hombres diagnosticados con CP/CPPS que presentaban síntomas de micción típicos de la CI tenían APF y deberían haber sido clasificados como pacientes con CI.

Si un hombre con CP/CPPS aparente también tiene síntomas relacionados con el tracto urinario inferior, tales como urgencia, frecuencia, nocturia, dolor con el llenado de la vejiga, presión suprapúbica o dolor al orinar, y no responde a las terapias estándar para la prostatitis, es posible que tenga CI.  La experiencia clínica sugiere que si dichos pacientes reciben tratamiento específico para la CI, tienden a obtener a mejores resultados que si son sometidos únicamente a terapias típicas de CP/CPPS, tales como los bloqueadores alfa.

Es muy importante que los pacientes del sexo masculino se sometan a pruebas completas de diagnóstico, que podrían incluir cistoscopia e hidrodistensión bajo anestesia local o general.  Dichos procedimientos ayudarán a descartar otras condiciones médicas y a determinar la presencia de CI en el diagnóstico.

Los Hombres y el Control del Dolor

Los hombres son más reacios que las mujeres a admitir que sienten dolor. Existen estudios sociológicos que demuestran que dicha tendencia se aprende temprano en la vida. Para cuando tienen cinco o seis años, es menos común que los niños expresen dolor o incomodidad en comparación con las niñas.  Además, se ha visto que los hombres son más reacios a admitir la presencia de dolor ante investigadores del sexo femenino (y posiblemente médicos del sexo femenino) que ante hombres. Las investigaciones también muestran que los hombres tienen una menor capacidad de enfrentarse al dolor que las mujeres. Dichas tendencias implican que es posible que los hombres no intenten controlar su dolor tan pronto como lo necesitan, y que necesiten más ayuda para desarrollar las habilidades para controlarlo.

Al igual que en el caso de las mujeres, frecuentemente la CI está acompañada por disfunción de la base pelviana y dolor genital. Sin embargo, en el caso de los hombres, la obtención de tratamiento para dichos dolores y generadores de dolor puede ser más dificultosa.

La terapia física para la base pelviana puede ser de gran ayuda para tanto hombres como mujeres, pero existen más terapeutas físicos preparados para tratar dicha afección en mujeres que en hombres. Puesto que el masaje interno de la base pelviana para hombres debe realizarse a través del recto, es posible que los hombres sean más reacios que las mujeres a la hora de someterse a este tipo de terapia, o podrían tener más dificultades para continuarla por su propia cuenta.


 

Posted January 04, 2010