Las mujeres y la CI


A pesar de que la CI puede afectar a mujeres, hombres, niñas y niños, tradicionalmente ha sido considerada como una enfermedad de las mujeres. Muchos de los desafíos son similares en  ambos sexos, incluso en lo relacionado con el dolor generado por el contacto íntimo.

Pero existen algunos desafíos específicos que afectan propiamente a las mujeres, relacionados con el diagnóstico, el control del dolor, la comunicación con los médicos, el manejo de la enfermedad durante el embarazo, y la realización de exámenes pélvicos.

El diagnóstico de CI en mujeres puede representar un desafío en vista de que los síntomas se confunden con otras condiciones comunes en las mujeres, especialmente las infecciones del tracto urinario. Los síntomas también pueden confundirse con los que corresponden a dolencias como la vejiga hiperactiva, endometriosis, síndrome de congestión pélvica, neuralgia de las zonas pudendas, disfunción de la base pelviana, y otras afecciones. Igualmente, las mujeres podrían experimentar una o más de esas afecciones además de la CI.

Las investigaciones relacionadas con el dolor han demostrado que las mujeres experimentan dolores más severos, frecuentes y de duración más larga que los hombres en afecciones  similares. Los estudios de laboratorio han establecido que las mujeres sienten más dolor, lo sienten más rápidamente y lo distinguen mejor que los hombres. A pesar de que es posible que las mujeres tengan una mayor necesidad de controlar su dolor que los hombres, frecuentemente se considera que experimentan ansiedad en vez de dolor, y como consecuencia es probable que,  en comparación con los hombres, no reciban tratamientos adecuados para el control de dolor, como ha quedado demostrado en investigaciones realizadas con respecto a enfermedades coronarias, cáncer y otras dolencias.

 

Posted January 04, 2010